Hermosillo, Sonora (Diario El Sur de Sonora).- El gobernador Alfonso Durazo rechazó que exista un proyecto para abastecer de agua al estado de Arizona con agua desalinizada en Sonora.
El mandatario estatal desmintió la información que ha circulado en torno a un supuesto interés de Arizona por construir una planta desaladora en territorio sonorense para garantizar su abasto de agua.
Aseguró que no tiene conocimiento del origen de dichos señalamientos y negó que exista algún proyecto de desalinización impulsado por el Gobierno del Estado.
“No existe en el Gobierno del Estado ningún proyecto de desalinización de agua, ni para Sonora, mucho menos para otros países”, aseveró.
Durazo Montaño dijo estar sorprendido de que un tema inexistente haya generado interés en la opinión pública.
En Arizona se promueve la construcción de la desaladora que podría abastecer también a California
El proyecto pretende producir hasta 185 millones de metros cúbicos de agua anuales, destinado inicialmente a Arizona y con potencial de expansión hacia California.
La construcción incluiría infraestructura adicional como acueductos, lo que implica complejos procedimientos regulatorios y decisiones soberanas entre ambos países.
La iniciativa despierta polémica, pues la realización sin un acuerdo formal podría vulnerar tratados internacionales y afectar ecosistemas frágiles en la región.
Consorcio elaboró proyecto sin consultar a las autoridades mexicanas
Desde hace unos días, se ha estado comentando en medios de comunicación un proyecto para construir una planta desalinizadora en el estado de Sonora, impulsado por un consorcio estadounidense Acciona-Fengate presentara una propuesta técnica ante la Autoridad de Financiamiento de Infraestructura Hídrica de Arizona (WIFA). El proyecto se encuentra en fase de evaluación en Arizona, a pesar de no contar con permisos ni autorización oficial mexicana.
Desaladora se ubicaría en una zona protegida
La iniciativa, presentada ante la Autoridad de Financiamiento de Infraestructura Hídrica de Arizona, propone edificar la planta en Bahía Adair, una zona reconocida internacionalmente por su importancia ecológica y designada como humedal Ramsar desde 2009.
Aunque la propuesta avanza en aspectos técnicos y financieros, aún requiere permisos binacionales y autorizaciones ambientales en México, principalmente por la sensibilidad del humedal y las obligaciones de conservación.
La preocupación se centra en el impacto ambiental y en la falta de diálogo diplomático previo, aspectos fundamentales en proyectos de infraestructura que involucran recursos naturales y zonas protegidas.
La construcción de desaladoras en áreas sensibles sigue siendo una opción controversial, que demanda análisis exhaustivos sobre sostenibilidad, costos y compatibilidad ecológica.
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